Casi 1,84 billones de dólares: eso deben los estudiantes de EE.UU. Más que las tarjetas de crédito. Y es la deuda que casi nunca se suelta.
Mira el número. Casi 1,84 billones de dólares: eso deben hoy los estudiantes y exestudiantes de Estados Unidos (federal más privado, Reserva Federal, cierre de 2025). Más que la deuda de tarjetas de crédito.
La parte federal, la del Gobierno, son unos 1,7 billones repartidos entre 42,8 millones de personas. Y no todos pagan: a finales de 2025, cerca de 12 millones estaban morosos o en impago.
Detrás de la montaña hay nombres con sentencia: Corinthian, ITT Tech, University of Phoenix, DeVry, Trump University. No «presuntamente»: con fallo judicial, sanción de la FTC o cierre regulatorio.
Reino Unido tomó el mismo camino con guante de seda: de matrícula gratuita y becas (hasta 1998) a tasas de £1.000 (1998), £3.000 (2006) y £9.000 (2012), financiadas con préstamos según renta.
Te la sabes: estudia ahora, paga luego. El crédito como llave: nadie se queda fuera por no tener dinero hoy. Estudias, te gradúas, ganas más, devuelves. El título «se paga solo».
En el Reino Unido la promesa sonaba aún más amable: «no pagas nada por adelantado, y solo devuelves si tu sueldo lo permite».
La promesa, a ambos lados del Atlántico, hace lo mismo: traslada el riesgo al estudiante.
La deuda no se descarga (casi nunca). Antes de 1976, sí. Luego se blindó por etapas, hasta que en 2005 quedó protegida también la deuda privada. Para borrarla necesitas probar «penalidad indebida»: un listón casi imposible. Eres un deudor cautivo.
El lucro perverso. Las universidades con ánimo de lucro viven del dinero público que entra vía préstamos y becas. Son ~10% de los estudiantes y ~45% de los impagos. El incentivo no es graduar: es matricular.
Los casos con sentencia. Corinthian (cierre 2015; condonación de 5.800 M$ en 2022 por «tergiversaciones generalizadas»). ITT Tech (cierre 2016; 3.900 M$ condonados). University of Phoenix (191 M$, FTC, 2019). DeVry (100 M$, FTC, 2016, por inflar la tasa de empleo). Trump University (25 M$, 2018).
El contrapeso pelea por sobrevivir. La cancelación masiva de Biden (~430.000 M$) la anuló el Tribunal Supremo en 2023. La vía que sí funciona es el borrower defense: cancelar tu deuda cuando se prueba que tu escuela te defraudó.
«Para demasiados estudiantes, Corinthian convirtió el sueño americano de la educación superior en una pesadilla de deuda y desesperación.»— Richard Cordray, director de la CFPB (2014)
«El Secretario no busca «renunciar o modificar», sino «transformar» por completo la naturaleza de los préstamos estudiantiles.»— Tribunal Supremo de EE.UU., Biden v. Nebraska (30 de junio de 2023)
«[Trump University] estafó a miles de estadounidenses por millones de dólares.»— Eric Schneiderman, fiscal general de Nueva York (2018)
No para todos. El problema central no es la deuda alta de los médicos, sino las bajas rentas de quien no se gradúa o estudia en programas de bajo retorno: en las for-profit, la mitad había caído en impago a los 12 años.
Falso desde 1976, y blindado del todo en 2005. Necesitas probar «penalidad indebida» con un test que rara vez se supera. La deuda estudiantil te persigue de por vida.
Reciben hasta el 90% de sus ingresos de fondos públicos y concentran cerca de la mitad de los impagos con apenas un 10% de los estudiantes.
Convirtió matrícula gratuita y becas en préstamos: de £0 a £9.000 en catorce años. La devolución es más suave, pero la deuda existe.
Estudias ahora. Pagas luego. Y «luego» no termina nunca —salvo que la escuela mienta tanto que un tribunal te libere—. La grieta no es la deuda: es que la deuda no se suelta. Convertimos el sueño de aprender en un préstamo que te sobrevive.
La verdad no mata la magia. La merece.
Cada hecho se contrastó en varias fuentes, con prioridad a documentos primarios y trabajos académicos. Donde algo no se pudo verificar, lo decimos arriba.